martes, 6 de abril de 2010

2.2.4 Análisis e interpretación de datos

Introducción

En los cuatro capítulos anteriores hemos expuesto las fases iniciales de la investigación etnográfica. En el periodo previo al trabajo de campo, o primera fase, se determinan las cuestiones de la investigación y los marcos teóricos preliminares y se selecciona un grupo para su estudio. La segunda fase corresponde a los primeros días en el campo; la dificultad de estos momentos ha sido extensamente documentada por nuestros investigadores (Bowen, 1954; Chagnon, 1974; Mead, 1972; Powdermaker, 1966; Wax, 1971). Además de enfrentarse a las cuestiones de supervivencia, el etnógrafo decide en esta fase que o a quines utilizara como fuente de datos y como va obtener la colaboración de los informantes. Elige las técnicas de recogida de datos y establece los métodos para su almacenamiento y recuperación. La tercera fase se dedica a lo que se suele considerar (aunque pocos etnógrafos experimentados compartirían tal opinión) el verdadero trabajo: la recogida de datos. A pesar de que todas estas actividades han sido comentadas e ilustradas por separado en los capítulos precedentes, en realidad se trata de tareas relacionadas entre si. El origen en que se realizan depende de la génesis del proyecto, la naturaleza del grupo investigado y la idiosincrasia del investigador.

La recogida de datos finaliza habitualmente cuando se acaba el tiempo, la energía, los fondos o la paciencia del investigador, y no porque se agoten las fuentes de información. Una vez el etnógrafo abandona el campo o dar por terminada la recogida de datos, comienza la fase de análisis e interpretación.

Desarrollo

Análisis recursivo e interpretación

Fase analítica:

Aunque situemos esta fase tras el trabajo de campo, en modo algunos queremos significar que el proceso de análisis de la información recogida se inicia tras el abandono del escenario. Antes al contrario, la necesidad de contar con una investigación con datos suficientes y adecuaos exige que las tareas de análisis se inicie durante el trabajo de camp. No obstante, por motivos didácticos la situamos como una base posterior.
El análisis de datos cualitativos va a ser considerado aquí como un proceso realizado con un cierto grado de sistematización que, a veces, permanece implícita en las actuaciones emprendidas por el investigador. En este sentido, resulta difícil hablar de una estrategia o procedimiento general de análisis de datos cualitativos, con la salvedad de lo que pueda inferirse a partir de las acciones identificadas en un análisis ya realizado. No obstante, tomando como base estas inferencias, es posible establecer una serie de tareas u operaciones que constituyen el proceso analítico básico, común a la mayoría de los estudios en que se trabajo con datos cualitativos. Estas tareas serian: a) reducción de datos; b) disposición y transformación de datos; c) obtención de resultados y verificación de conclusiones.
En cada una de estas tareas es posible distinguir, asimismo, una serie de actividades y operaciones concretas que son realizadas durante el análisis de datos, aunque no necesariamente todas ellas estén presentes en el trabajo de cada analista. En ocasiones, determinadas actividades pueden extenderse hasta constituir por si mismas el proceso de análisis o, por el contrario, pueden no ser tenidas en cuenta en el tratamiento de los datos, de acuerdo con los objetivos del trabajo, el enfoque de la investigación, las características, del investigador etc. Entre ellas no siempre se establece una sucesión en el tiempo, y pueden ocurrir de forma simultanea, o incluso estar presentes varias de ellas entro de un mismo tipo de tarea.


Los procedimientos analíticos de la etnografía difieren de los empleados en la mayoría de los diseños de investigación. Las diferencias en la periodización y el análisis en su integración con el resto de tareas de la investigación son las características del diseño etnográfico que resultan más extrañas a los investigadores de otras tradiciones. En lugar de regalar el análisis a un periodo posterior a la recogida de datos, los etnógrafos analizan la información de que disponen a lo largo de todo el estudio. La elección de marcos teóricos, estrategias de selección y métodos de recogida de datos están todos relacionados y dependen de los procesos que se describen en este capitulo.

En la etnografía la recogida y el análisis de los datos están indisolublemente unidos, en la medida en que el investigador desconoce que preguntas conviene realizar hasta después de analizar sus impresiones iniciales y formular tentativamente algunas conclusiones.

A fin de aclarar la interdependencia de estos procesos, el capitulo se divide en tras apartados. El primero describe las técnicas conceptuales comúnmente usadas por los etnógrafos para analizar sus datos. Son la teorización, las estrategias de selección secuencial y los procedimientos analíticos generales.

La teorización es la forma genérica del pensamiento sobre la cual se construye todo análisis; se compone de: percepción, comparación, contrastación, agregación y ordenación: determinación de vínculos y relaciones; y especulación. Las estrategias de selección secuencial son operaciones formales diseñadas para integrar el análisis y la recogida de datos: selección de casos negativos, selección de casos discrepantes, muestreo teórico y selección de teorías relevantes para las distintas fases de la investigación. Los procedimientos analíticos generales son medios sistemáticos de manipular los datos y los constructos derivados de la información recogida en el curso de la investigación.

El segundo apartado ilustra como se seleccionan y combinan estos procesos para elaborar un análisis etnográfico. Aquí se pone el acento en como se manipulan y procesan los datos brutos para generar constructos y describir pautas. Esta tarea se ejemplifica con una descripción detallada de la investigación con que LECOMPTE , se inicio en las técnicas etnográficas, que ofrecen un caso concreto del uso y desarrollo de los procesos analíticos presentados en el primer apartado.
Al ejemplo de LECOMPTE sigue, en el tercer apartado, la interpretación a integración de resultados de la investigación etnográfica. Los investigadores interpretan sus descubrimientos mediante alguna combinación de los cuatro procesos siguientes: consolidación teórica, aplicación teórica, utilización de metáforas y analogías y síntesis. Estos procesos son descritos y comentados. Los dos primeros se ilustran con una descripción pormenorizada de su utilización en los estudios de LECOMPTE. Para ejemplificar los dos restantes, se citan otros estudios de etnografía educativa. En este tercer apartado, se subraya la interacción de la interpretación y la integración por una parte y los procesos y procedimientos analíticos por otra.


Procesos analiticos

Durante las fases iniciales del análisis, los etnógrafos deciden como recuperar los datos, que hacer con ellos y cual es el significado de estas actividades. Dicha tarea se suele descuidar en los textos sobre metodología de investigación. Muchos investigadores encuentran tan deprimente su primer enfrentamiento con una enorme cantidad de datos no elaborados (cajones repletos de notas de campo, cuadernos llenos de entrevistas y cajas atestadas de protocolos, fotografías, instrumentos, etc.). Que se muestran poco dispuestos a contarlo por escrito. Un investigador se quejo a Lecompte de que su equipo había reunido más de 25 mil páginas de protocolos de observación de clases. Como el órgano que había financiado la investigación esperaba el informe en pocos meses. LECOMPTE sugirió al investigador que analizara un muestreo sistemático del material y comenzara los análisis con los datos de la muestra. El equipo podría emprender mas adelante otro análisis mas profundo. Situaciones como esta corroboran la opinión de WAX (1971) WOLCOTT (1975) De que un análisis eficaz exige el doble de tiempo que la recogida de datos.
El análisis de datos etnográficos se considera más un arte que una ciencia.
Algunos etnógrafos experimentados rechazan los procedimientos sistemáticos de análisis de datos cualitativos porque esclerotizan todo el proceso en perjuicio de la naturaleza intuitiva y creativa de la etnografía. Ante los escasees de literatura sobre el análisis de datos, los etnógrafos neófitos difícilmente encuentran algo que puedan servirles de orientación en su trabajo. No obstante, los etnógrafos analizan sus datos y emplean, de hecho, procedimientos formales, sistemáticos y lógicos para generar constructos y establecer relaciones entre ellos. No puede decirse que sea eficaz el que cada nueva generación de investigadores tenga que crear sus propio procedimientos analíticos. En consecuencia, en este apartado se describirán los procesos de reducción de grandes cantidades de datos para su tratamiento (procesos que interpretamos como una asimilación o “masticación” de los datos). Los modos genéricos de primer lugar. A continuación se presentan dos conjuntos de procedimientos analíticos formados por distintas combinaciones de actividades de teorización. El primero lo componen las estrategias de selección secuencial, que son métodos analíticos que, al orientar la recogida de datos modelan los resultados de los estudios. El segundo esta compuesto por los métodos analíticos generales que guían la totalidad del proceso de investigación y se usa para desarrollar o confirmar las explicaciones del como y por que de los fenómenos (Glaser y Stratuss, 1967; Kaplan, 1964; Zetterberg, 1966). Aunque la teorización es un proceso utilizado por los investigadores, los psicólogos cognitivos identifican sus componentes con los que emplean las personas en sus comportamientos diarios. La vida cotidiana exige que se procese información: los individuos perciben los fenómenos que se producen a su alrededor; los distinguen, comparándolos y constatándolos con sus experiencias pasadas, un conjunto de valores o ciertos atributos predeterminados; seleccionan los que van a seer objeto de sus atención; y planifican sus actos con arreglo a todo ello. Cuando las acciones no se pueden ejecutar del modo previsto, los planes deben de ser modificados. En nivel de la vida ordinaria, la teorización es un comportamiento inquisitivo (es un proceso de recogida de información, abstracción, comparación, aplicación de experiencias pasadas, solución de problemas y configuración de ideas), una serie de procesos cognitivos normales en el ser humano (Bruner, Goodnow y Austin, 1956). No obstante, cuando es formalizado y sistematizado se convierte en investigación, empírica o especulativa.

El análisis de datos depende de la teorización. Con frecuencia resulta difícil a los investigadores describir sus propios procesos de teorización. En todo caso, las tareas formales que los constituyen son: percepción; comparación, constrastacion, agregación y ordenación; establecimiento de vínculos y relaciones; y especulación. Cada una de estas tareas se subsume en la siguiente. Aunque la importancia de cada una varía en las distintas fases del proceso de investigación, todas están presentes en una u otra medida en todo su desarrollo

Percepción

La actividad perceptiva del etnógrafo difiere en parte de la que realizan los investigadores que emplean otros diseños de investigación. Los investigadores experimentales y casi-experimentales limitan su atención a las variables designadas a priori como foco del estudio o que ha identificado con anterioridad a la recogida de datos. Si posteriormente surgen resultados imprevistos, consideran otros datos. Por el contrario, para el etnógrafo todo es importante, al menos en las primeras etapas de la investigación. Ello de debe a que su objetivo es el análisis de la complejidad de los fenómenos en sus contextos naturales: interesan todos los factores constitutivos de los fenómenos o que influyan en ellos.
Los etnógrafos adoptan una actitud conscientemente ingenua que les permite percibir cada uno de los aspectos de un fenómeno como si resultara nuevo para ellos y, por tanto, potencialmente significativo. Por ejemplo, LeCompte (1975, 1978), en las fases iniciales del trabajo de campo con que pretendía determinar los valores que mas subrayaban unas profesoras en su actividad docente se dedico a registrar todo lo que aquellas decían. De forma parecida, Goetz (1976), en su elaboración de un inventario del comportamiento de los alumnos en clase, no intento clasificar sus acciones desde el principio sino que se limito a registrar sus comportamientos tal como se producían

A pesar de que los valores y el comportamiento constituyen unidades perceptivas más amplias y complejas que las variables operacionales de la investigación experimental, no dejan de ser divisiones impuestas a la realidad. El reto para el etnógrafo es que sus divisiones no fraccionen las unidades naturales y, al mismo, que sirvan de orientación suficiente para la observación. A este respecto. La periodización es fundamental. La mayor parte de los etnógrafos comienzan registrando todo lo que tiene interés dentro de su esfera perceptiva. Con posterioridad, el ámbito de registro se va limitando sucesivamente hasta que se obtienen unidades de análisis es una de las tareas importantes del tratamiento de datos etnográficos.

En etnografía se requiere una fase inicial de análisis constructivo en la que se descubran las categorías conceptuales abstraibles de los fenómenos sociales. Sin embargo, en los estudios cuyo objetivo es medir las distribuciones relativas de las unidades analíticas en el interior de categorías conceptuales este procedimiento resulta insuficiente. Si, por ejemplo, los datos o notas de campo redactadas con el único fin de determinar las actividades de una clase de escuela elemental (p. ej., Goetz, 1976b), no servirán para la enumeración de unidades como el comportamiento verbal. Ello se debe a que la unidad de análisis utilizada para estructurarlas es el constructor actividad (Lofland, 1971); solo algunos comportamientos verbales pueden ser categorizados como actividades. En los estudios cuyo fin es la creación de taxonomias exhaustivas, las distribuciones relativas carecen de importancia; incluso una actividad que aparezca una sola vez es significativa. Por su parte, la medición de frecuencias exige previamente la categorización e inventario de todas las posibles unidades; una vez completado este proceso, se produce elaborar un procedimiento de codificación o mediación que perfile la distribución relativa de los elementos específicos.

La elección y definición de unidades de análisis es especialmente importante cuando se investiga más de un escenario. Los investigadores comparativos han tenido que sufrir la tenencia de los etnógrafos a proceder cada cual a su modo, estudiando cualquier cosa que les interese y sin especificar las unidades perceptivas y analíticas que guían sus recogidas y análisis de datos.
Sus informes difieren porque sus percepciones son distintas. Con frecuencia no utilizan un procedimiento sistemático de recogida de datos en los diversos escenarios y, cuando se establecen directrices previas al respecto, sucede a veces que, simplemente, las ignoran. La probabilidad de obtener datos no comparables se reduce si previamente se especifica con claridad lo que se va a estudiar, (p.ej... CASSELL, 1978; WHITING y cols., 1966). Si esto fuera imposible, se puede organizar alguna forma de colaboración, como la celebración de reuniones frecuentes en las que se intente acordar las unidades perceptivas y de análisis (p. ej., BECKER y cols., 1951, 1968).


Resumen

L a teorización es un método formalizado y estructurado para jugar con ideas. Los investigadores plantean problemas para estudiarlos y deciden como utilizar sus datos: para descubrir conceptos y proposiciones o para confirmarlos. El proceso de pensamiento, o teorización, mediante el que el etnógrafo analiza sus datos implica mezclar, hacer coincidir, comparar, ajustar, vincular, y construir jerarquías, procesos todos ellos análogos a las actividades de los niños con ciertos juguetes: clasificar según el tamaño, el color y la forma; encajar objetos sólidos en los agujeros de otros objetos; resolver rompecabezas y construir desmontables. La etnografía se diferencia en que sus criterios de clasificación, comparación, etc. No son tan simples y concretos como el tamaño, la forma o el color, los constructos de una investigación son mucho más complejos y abstractos que la casa y el barco de un juego de construcciones. Por otra parte, al igual que en estos juegos, la construcción etnográfica puede ser mala al principio, con lo que abra que derribarla una o dos veces antes de que surja una estructura fundamentada firmemente y bien integrada.
Uno de los problemas de considerar por separado la recogida de datos y su análisis, es que se pueden interpretar como procedimientos separados, cuando en la etnografía esto no es así. Al igual que el juego y los juguetes de los niños, se trata de aspectos interactivos e interdependientes. Estas conexiones mutuas se evidencian de manera especial cuando los etnógrafos emplean cualquiera de los procedimientos analíticos que ZELDITCH (1962) engloba bajo el titulo de muestreo secuencial, y que aquí preferimos denominar SELECCIÓN SECUENCIAL. La selección secuencial combina de diversos modos los procesos genéricos de la teorización en su uso de la recogida de datos para la construcción de teorías.


BIBLIOGRAFÍA:

Goetz, J. P. y M. D. Lecompte, Etnografía y diseño cualitativo de investigación educativa, Morata, Madrid, 1988.

Rodríguez Gómez, Gregorio. Metodología de la investigación cualitativa,Aljibre México DF 1999 Pág. 39 a 41 y 62 a 78

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